Comienza con un registro por transacción: cliente, fecha, importe neto, coste, categoría y canal. Agrega señales de suscripción, pausa y reactivación cuando existan. Calcula la primera fecha de compra para cada cliente y construye periodos relativos. Esta estructura permite visualizar acumulados por grupo, comparar fuentes y evitar que cambios contables distorsionen las decisiones de inversión.
Integra devoluciones en el periodo donde ocurre el reconocimiento contable y marca transacciones disputadas para limpiar las curvas. Los descuentos deben reflejarse en el importe neto, nunca al margen. Excluye pedidos fraudulentos desde el inicio, documenta supuestos y versiónalos. Estas prácticas evitan optimismos artificiales, permiten auditoría rápida y fortalecen la credibilidad frente a finanzas.